Sacramento (California).- La conducción distraída se ha convertido en una de las principales causas de muerte en las carreteras de Estados Unidos, y California no es la excepción. Con motivo del Mes Nacional de Concientización sobre la Conducción Distraída, abril trae consigo una fuerte campaña educativa que busca reducir los accidentes provocados por esta peligrosa conducta. 

En este contexto, las autoridades estatales y nacionales hacen un llamado urgente a la responsabilidad detrás del volante.

En California, las leyes son claras: está prohibido sostener el teléfono mientras se conduce. Solo se permite su uso mediante comandos de voz o soporte en el tablero, y para los conductores menores de 18 años, incluso estos dispositivos están completamente prohibidos. Las sanciones por infringir estas normas incluyen multas y la acumulación de puntos en el historial de conducción, lo que puede tener consecuencias legales y financieras a largo plazo.

Más allá del uso del celular, otras formas de distracción como comer, ajustar la radio, alcanzar objetos o manipular sistemas de infoentretenimiento también representan riesgos letales. Un segundo de desconcentración basta para cambiar una vida entera. Según datos del Sistema Integrado de Registros de Tráfico Estatal de la Patrulla de Carreteras de California (CHP), entre 2020 y 2024 se registraron más de 60.000 accidentes relacionados con la falta de atención del conductor, resultando en más de 350 muertes y más de 43.000 personas heridas.

A nivel nacional, la situación es igualmente alarmante. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) reportó que en 2022 la conducción distraída causó 3,308 muertes y cerca de 290.000 lesiones. Esto equivale a un promedio de nueve muertes por día, muchas de ellas completamente evitables. En 2023, solo en California, se reportaron 9.733 lesiones y 96 muertes por este motivo.

La preocupación de los ciudadanos también es evidente. Según una encuesta de la Oficina de Seguridad Vial de California, el 74.2 % de los californianos considera la conducción distraída como su mayor inquietud en términos de seguridad vial. No obstante, existe una desconexión entre lo que la gente sabe y lo que realmente hace. 

El Índice Anual de Cultura de Seguridad Vial de la Fundación AAA reveló que, aunque el 93 % de los conductores reconoce los peligros de enviar mensajes o correos mientras maneja, un alto porcentaje admite haber realizado estas acciones recientemente: el 27 % envió mensajes, el 37 % los leyó, y el 36 % sostuvo el teléfono durante la conducción en los últimos 30 días.

Ante este escenario, el Consejo Nacional de Seguridad (NSC) propone el Enfoque de Sistema Seguro, una estrategia integral que incluye políticas eficaces, tecnología vehicular que reduzca distracciones, infraestructura mejorada y la colaboración activa de conductores responsables. El objetivo es claro: alcanzar cero muertes en las carreteras, una meta ambiciosa pero necesaria.

Mark Chung, vicepresidente ejecutivo del NSC, señala que aunque la conducción distraída no es un fenómeno nuevo, sigue siendo una amenaza ignorada por millones de personas en el país. Destaca la urgencia de implementar medidas más severas por parte de la industria y los legisladores para lograr un cambio real. 

Por su parte, Anlleyn Venegas, especialista en asuntos públicos del Auto Club, recuerda que apartar la vista del camino durante solo cinco segundos a 55 millas por hora equivale a recorrer la longitud de un campo de fútbol con los ojos vendados.

Organizaciones como el Auto Club del Sur de California han lanzado campañas como #AcciónContraDistracciones (#ActionAgainstDistraction) para promover la conducción responsable. Esta iniciativa, activa desde el 1 de abril en Instagram, busca el compromiso del público para dejar de lado el celular y otras distracciones mientras se conduce.

Stephanie Dougherty, directora de la Oficina de Seguridad Vial, recalca que un solo momento de distracción puede tener consecuencias devastadoras. La clave está en decisiones cotidianas: guardar el teléfono, programar el GPS antes de arrancar, detenerse para realizar llamadas o mensajes, y pedir ayuda a los pasajeros en caso de necesidad. Incluso acciones tan simples como no llamar a alguien que sabemos que está manejando pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

La responsabilidad vial es un deber compartido. Cada conductor tiene el poder de prevenir tragedias a través de hábitos sencillos pero decisivos. Este mes de abril, la invitación está sobre la mesa: prestar atención al volante no solo salva tu vida, sino también la de todos los que comparten el camino contigo.