Irvine (California).- La aparición acelerada de la inteligencia artificial generativa en la vida cotidiana de los adolescentes ha despertado una mezcla de fascinación y preocupación. Aunque estas tecnologías ya se están integrando en las aulas y hogares, sus efectos reales en el desarrollo, aprendizaje y seguridad de los jóvenes aún están siendo evaluados. 

En respuesta a esta necesidad de comprensión, investigadores de la Universidad de California, Irvine, junto con la organización educativa foundry10, realizaron un ambicioso estudio nacional para conocer de primera mano cómo adolescentes, padres y docentes se relacionan con estas herramientas emergentes. 

Financiado por la Fundación Nacional de la Ciencia, este análisis marca un paso crucial hacia la creación de entornos digitales más responsables e inclusivos.

El estudio se llevó a cabo entre noviembre de 2023 y mayo de 2024, abarcando a más de 4.300 personas en Estados Unidos, entre ellas 1.510 adolescentes de entre 9 y 17 años y 2.826 padres de estudiantes de primaria y secundaria. 

Adolescentes y la IA generativa cómo perciben, usan y aprenden con esta tecnología emergente
“Este es un momento emocionante para que investigadores y diseñadores del desarrollo se unan y desarrollen tecnologías responsables para mejorar la vida de los estudiantes”, afirma Gillian Hayes (derecha), junto con Candice Odgers. Los profesores de UC Irvine lideraron una encuesta nacional sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación. Steve Zylius / UC Irvine

Además, entre junio y septiembre de 2024, se profundizó en las experiencias mediante grupos focales con adolescentes, padres y docentes. Esta combinación de métodos permitió obtener una visión rica y matizada sobre la forma en que la IA está penetrando en la vida de los jóvenes.

Uno de los hallazgos más destacados fue que, aunque la inteligencia artificial generativa aún no ocupa un lugar central en la rutina de los adolescentes, sí está teniendo una presencia creciente. Casi la mitad de los adolescentes encuestados (45%) afirmó haber usado herramientas como ChatGPT en el último mes, aunque su uso diario sigue siendo bajo, con apenas un 7% indicando interacción frecuente. 

Herramientas más especializadas, como chatbots de salud mental o asistentes virtuales, registraron un uso significativamente menor.

Lo más interesante es que, a pesar de los temores sobre los posibles efectos negativos de estas tecnologías, la mayoría de los adolescentes no reportó consecuencias adversas. Menos del 6% dijo haber experimentado impactos sociales o académicos negativos. 

Adolescentes y la IA generativa - cómo perciben, usan y aprenden con esta tecnología emergente
El estudio se llevó a cabo entre noviembre de 2023 y mayo de 2024, abarcando a más de 4.300 personas en Estados Unidos, entre ellas 1.510 adolescentes de entre 9 y 17 años y 2.826 padres de estudiantes de primaria y secundaria.  Foto: Hispanos Press

En cambio, un abrumador 69% de los usuarios adolescentes señaló que la IA generativa les había ayudado a aprender algo nuevo, lo que apunta a un uso mayoritariamente positivo y formativo.

Por otro lado, la diferencia generacional en el uso de estas herramientas también quedó patente. Solo uno de cada cuatro padres afirmó usar IA generativa, lo que indica una brecha significativa entre las generaciones en cuanto a familiaridad y comodidad con esta tecnología. Los docentes, por su parte, mostraron una postura variable, oscilando entre la curiosidad y la preocupación, especialmente respecto a cómo integrar la IA de manera segura y ética en el proceso educativo.

«Los adolescentes parecen adoptar la IA con más entusiasmo, mientras que los adultos aún están evaluando sus riesgos y beneficios», afirmó Kelli Dickerson, investigadora del proyecto. Esta diferencia en los niveles de adopción plantea un desafío para el diseño de políticas educativas y familiares que estén alineadas con las experiencias reales de los jóvenes.

Una revelación alentadora fue que, hasta el momento, no se observan grandes disparidades en el uso de la IA generativa entre adolescentes de diferentes niveles socioeconómicos, algo que suele ser común con otras tecnologías digitales. Esto sugiere que, al menos en esta fase inicial de adopción, la IA no está contribuyendo a una brecha digital más amplia entre los jóvenes.

«Nos sorprendió ver que no había una diferencia significativa en la adopción de la IA entre adolescentes de familias con bajos y altos ingresos», explicó Gillian Hayes, una de las investigadoras líderes. Esto abre una ventana de oportunidad para que diseñadores de tecnología, responsables de políticas públicas y educadores colaboren en el desarrollo de herramientas que amplíen las oportunidades educativas para todos los jóvenes, sin importar su origen.

No obstante, los investigadores hacen hincapié en la necesidad de continuar monitoreando cómo evoluciona el uso de la IA entre adolescentes, especialmente conforme las herramientas se vuelvan más sofisticadas y más integradas en entornos educativos y sociales. También subrayan la importancia de evaluar el impacto de las políticas relacionadas con la IA, así como de garantizar un acceso equitativo a sus beneficios.

El estudio contó con la colaboración de entidades clave como la red CERES, Hart Research, el Consejo Nacional 4-H y NORC de la Universidad de Chicago. Fue financiado con fondos de la Fundación Nacional de la Ciencia y una donación de Microsoft, lo que demuestra el interés creciente de actores tanto públicos como privados en entender mejor esta revolución tecnológica.